Lázaro es digno de envidia. Era bueno ser Marta y servir a Jesús, pero mejor aún ser Lázaro y comunir con Jesús. Hay tiempo para cada propósito, y cada uno es hermoso en su temporada; pero ningún árbol del huerto da racimos como la vid de la comunión con Jesús. Sentarse con Jesús, oír sus palabras, observar sus obras y recibir sus sonrisas era un favor tal que debió de hacer a Lázaro tan dichoso como los ángeles.
Cuando nos ha tocado en suerte banquetear con nuestro Amado en su salón de fiesta, no habríamos dado ni medio suspiro por todos los reinos del mundo, ¡si con ese aliento pudieran comprarse!
Lázaro es digno de imitación. Habría sido extraño que no estuviera en la mesa donde estaba Jesús, pues había estado muerto, y Jesús le había resucitado. Que el resucitado estuviera ausente cuando el Señor que le dio vida estaba en su casa, habría sido de veras una ingratitud.
Nosotros también estuvimos muertos una vez. Sí, y como Lázaro, ¡hedíamos en el sepulcro del pecado! Jesús nos resucitó, ¡y vivimos! ¿Podemos conformarnos con vivir lejos de Él? ¿Omitimos acaso recordar en su mesa, donde se digna banquetear con sus hermanos? Oh, ¡esto es cruel! Conviene que nos arrepintamos y hagamos como Él nos ha mandado, pues su menor deseo debe ser para nosotros ley.
Haber vivido sin comunión constante con aquel de quien los judíos dijeron: «¡Mirad cómo le amaba!», ¡habría sido deshonroso para Lázaro! ¿Y es disculpable en nosotros, a quienes Jesús ha amado con amor eterno? Haber sido frío con aquel que lloró sobre su cuerpo inerte, habría revelado en Lázaro una gran brutalidad. ¿Y qué revela en nosotros, sobre quienes el Salvador no solo ha llorado, sino también sangrado?
Venid, hermanos que leéis esta porción, volvamos a nuestro celestial Esposo, y pidamos su Espíritu para estar en más estrecha intimidad con Él, y sentarnos en adelante a la mesa con Él.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: November 21 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.