Aquel que afirma que el cristianismo hace miserable a los hombres es él mismo un completo extraño a él. Sería realmente extraño que nos hiciera desdichados, ¡pues considerad a qué posición nos eleva! Nos hace hijos de Dios. ¿Suponéis que Dios dará toda la felicidad a sus enemigos y reservará todo el luto para su propia familia? ¿Tendrán sus enemigos fiesta y gozo, y heredarán sus hijos tristeza y miseria? ¿Se llamará el pecador, que no tiene parte en Cristo, rico en felicidad; y andaremos nosotros enlutados como si fuéramos mendigos sin un centavo? No, nos regocijaremos siempre en el Señor, y nos gloriaremos en nuestra herencia, porque "no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!"
La vara de la corrección debe reposar sobre nosotros en nuestra medida, pero obra en nosotros los frutos apacibles de la justicia; y por tanto, con la ayuda del Consolador divino, nosotros, "el pueblo salvado por el Señor", nos regocijaremos en el Dios de nuestra salvación. Estamos desposados con Cristo; ¿y permitirá nuestro gran Esposo que su esposa permanezca en perpetuo dolor? Nuestros corazones están unidos a Él; somos sus miembros, y aunque por un tiempo podamos sufrir como nuestro Cabeza sufrió una vez, sin embargo somos aun ahora bendecidos con bendiciones celestiales en Él. Tenemos la prenda de nuestra herencia en los consuelos del Espíritu, que no son pocos ni pequeños. Herederos del gozo para siempre, tenemos anticipos de nuestra porción. Hay destellos de la luz del gozo que anuncian nuestra eterna aurora. Nuestras riquezas están más allá del mar. Nuestra ciudad de cimientos firmes se halla al otro lado del río. Reflejos de gloria del mundo eterno alegran nuestros corazones y nos impelen hacia adelante. Verdaderamente se dice de nosotros: "¡Feliz de ti, oh Israel! ¿Quién como tú, oh pueblo salvado por el Señor!"
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 27 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.