Mañana y noche

El gozo del Cristo resucitado enciende el testimonio

Los discípulos de Emaús, tras reconocer a Cristo al partir el pan, olvidaron el cansancio y la oscuridad para volver corriendo a Jerusalén; su ejemplo nos llama a compartir lo que Dios nos ha mostrado.

Cuando los dos discípulos llegaron a Emaús y se refrescaban en la comida vespertina, el misterioso desconocido que los había hechizado en el camino tomó el pan, lo partió, se les dio a conocer y luego desapareció de su vista. Lo habían constreñido a quedarse con ellos porque el día ya declinaba; pero ahora, aunque era mucho más tarde, su amor fue lámpara para sus pies, ¡y alas también! Olvidaron la oscuridad, desapareció su cansancio, y de inmediato emprendieron el regreso de más de siete millas para contar la gozosa nueva de un Señor resucitado que se les había aparecido en el camino. Llegaron junto a los cristianos de Jerusalén, y fueron recibidos por una explosión de noticias gozosas antes de que pudieran contar su propia historia.

Estos primeros cristianos estaban todos encendidos por hablar de la resurrección de Cristo y proclamar lo que sabían del Señor; hacían patrimonio común de sus experiencias. Esta noche que su ejemplo nos impresione profundamente. También nosotros debemos dar nuestro testimonio acerca de Jesús. El relato de Juan acerca del sepulcro necesitaba ser complementado con el de Pedro, y María podía hablar de algo más todavía; combinados, tenemos un testimonio completo del que nada puede prescindirse.

Cada uno de nosotros tiene dones peculiares y manifestaciones especiales; pero el único objeto que Dios tiene en vista es el perfeccionamiento de todo el cuerpo de Cristo. Debemos, por tanto, llevar nuestras posesiones espirituales y ponerlas a los pies del apóstol, y distribuir a todos lo que Dios nos ha dado. No retengas parte alguna de la preciosa verdad; habla lo que sabes y testifica lo que has visto. Que ni el trabajo ni la oscuridad, ni la posible incredulidad de tus amigos, pesen un solo instante en la balanza. Levántate y marcha al lugar del deber, y cuenta allí las grandes cosas que Dios ha mostrado a tu alma.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 25 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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