Meditaciones santas para cada día

El gozo que permanece en medio de la aflicción

El gozo del creyente no excluye la tristeza, sino que la acompaña, la sostiene y la eleva, porque Dios es el mismo en el invierno de la adversidad y en el verano de la prosperidad.

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" Filipenses 4:4

Así también, "como entristecidos, mas siempre gozosos", dice Pablo, hablando de su propia experiencia. El gozo del creyente no excluye la tristeza, sino que...

la acompaña, la sostiene en medio de ella, y la eleva por encima de ella.

El gozo en el Señor debe ser constante, porque Él es el mismo.

Hay tanto motivo para gozarse en Él en el invierno de la adversidad como en el verano de la prosperidad. Él es tan bueno cuando nos reprende como cuando nos consuela.

Él es tan misericordioso cuando nos humilla como cuando nos levanta. Él es tan bondadoso cuando quita como cuando da.

Si nuestro gozo brota principalmente de los bienes creados y de circunstancias favorables, entonces será en el mejor de los casos fluctuante, y a veces se secará por completo. Pero si nuestro gozo principal está en Dios, entonces su manantial nunca se agota.

"Cuando todos los arroyos creados se secan, ¡Su plenitud sigue siendo la misma!"

Observa, alma mía, que el gozo en el Señor no solo se fomenta, sino que se manda. Tras dar una vez la advertencia, el apóstol dice: "Otra vez digo: Regocijaos". El Señor quiere que Sus hijos... sean felices en Su amor, descansen al amparo de Sus alas, y vivan en paz en medio de las tempestades.

Procura, pues, conocer más de Él, vivir de Su plenitud, meditar en Su gracia inmutable, y así serás gozoso en Él aun en medio de la tribulación.

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: Meditación 34

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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