El médico y el paciente
«Él es quien sana todas tus dolencias.» Salmo 103:3
El Señor es el gran Médico. Él es, de manera especial, el sanador del alma.
El paciente es un creyente.
La causa de toda aflicción y sufrimiento es el pecado.
El asiento de la enfermedad está en el corazón.
La naturaleza de la dolencia es la más repugnante y afligente.
Afecta …
la mente,
los afectos,
la conciencia,
la voluntad,
¡sí, todo el ser! «Toda la cabeza está enferma, y todo el corazón adolorido. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino heridas, golpes y llagas corruptas.» Isaías 1:5-6
Todos somos víctimas de esta enfermedad. ¡Todos padecemos de ella!
Nadie puede sanarnos sino el Señor Jesús. Él es el gran Médico; a Él podemos acudir y ser restaurados a la salud. Para animarte a hacerlo, contempla sus cualificaciones:
Él es infinitamente sabio, tierno y hábil.
Su experiencia no tiene parangón.
Los remedios que emplea son …
su preciosa sangre,
su santa Palabra, y
su bendito Espíritu.
El modo de aplicación es mediante …
aflicciones,
pérdidas,
convicciones, y
ergia divina.
Nunca ha fracasado en ningún caso: ¡todos sus pacientes quedan completamente sanados!
El caso de David era grave, pero él podía decir: «¡Él sana todas mis enfermedades!»
Pecador —¡estás enfermo, mortalmente enfermo! ¡Ve a Jesús!
Desviado —¡estás terriblemente enfermo! ¡Ve a Jesús!
Creyente, ¿no deseas la salud perfecta? Entonces ve a Jesús y clama: «¡Señor, si quieres, puedes sanarme por completo!»
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: Treasures from James Smith — The physician and the patient
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.