Los árabes tienen una tradición según la cual, durante mucho tiempo, un gusano iba royendo el bordón en que Salomón se apoyaba, hasta que al fin el bordón se quebró y el gran rey cayó. Era en el corazón del rey donde el gusano en verdad royaba.
Un corazón perfecto no significa un corazón sin pecado, sino un corazón enteramente consagrado en su propósito y su motivo a Dios. Salomón tenía un rincón en su corazón para el Señor, y luego otros rincones para los dioses de otras naciones. Aquí resuenan las palabras del Salvador: «No podéis servir a Dios y a las riquezas».
Debemos guardarnos de esa religión a la Salomón. Hay mucha de ella. Es una religión muy amplia, que abomina la predicación de las verdades severas de la Palabra de Dios acerca del pecado y la santidad. Envía a casi todos al cielo, y considera el infierno una fábula medieval. Llama intolerantes y de mente estrecha a los cristianos estrictos, llama a los grandes pecados «aventuras» y no halla utilidad para salmos como el quincuagésimo primero. No es difícil ver, sin embargo, en la historia de David y Salomón, cuál de las dos clases de religión agrada más a Dios y cuál conduce al fin más noble. Si lo que su religión hizo por Salomón es una muestra justa del resultado de esa clase, no parece del todo satisfactorio.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - March 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.