Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El hambre espiritual que nos hace crecer en Cristo

La salud espiritual se manifiesta en un hambre viva de Dios. Sin apetito por la justicia, el alma se marchita aun rodeada de abundancia; con ella, crecemos hacia la plenitud de Cristo.

Al principio nos resulta extraño que exista una bienaventuranza para la insatisfacción. Sabemos que se promete paz al cristiano, y la paz es reposo sereno y descanso satisfecho. Las palabras «hambre y sed» parecen sugerir experiencias incompatibles con el descanso y la paz. Pero cuando pensamos un poco más profundamente, comprendemos que el hambre espiritual debe formar parte de toda verdadera experiencia cristiana. El hambre es señal de salud. Así sucede en la vida física; la pérdida del apetito indica enfermedad. De igual modo, una mente sana es una mente hambrienta; cuando alguien queda satisfecho con sus logros, deja de crecer. Lo mismo ocurre en la vida espiritual. Si nos satisfacemos con nuestra fe, nuestro amor y nuestra obediencia, con nuestra comunión con Dios y nuestra consagración a Cristo, hemos dejado de crecer.

Los enfermos muchas veces mueren en medio de la abundancia; mueren de inanición, no porque no puedan conseguir alimento, sino porque no tienen apetito. Hay muchos cristianos profesos que están matando de hambre a sus almas en medio de una abundante provisión espiritual, porque no tienen hambre. No hay nada por lo que debamos orar más ferviente y persistentemente que por el anhelo y el deseo espirituales. En verdad, es el alma misma de toda verdadera oración. Es la mano vacía que se tiende para recibir nuevos y más ricos dones del cielo. Es el clamor del corazón que Dios escucha con aceptación y al que responde siempre con más y más vida. Es el ángel que asciende por la radiante escalera para descender por el mismo sendero luminoso trayendo la bendición de la misma mano de Dios. Es la llave que abre nuevos almacenes de bondad y enriquecimiento divinos. No es, en realidad, nada menos que la misma vida de Dios en el alma humana, luchando por crecer en nosotros hasta la plenitud de la estatura de Cristo. Tal hambre espiritual nunca queda sin bendición.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Spiritual Hunger

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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