Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El huerto donde Jesús oraba y el secreto de la vida espiritual

El huerto de los olivos fue el aposento de oración de Jesús. Su ejemplo nos enseña que sin una vida devocional constante y habitual no puede haber un cristianismo fuerte, hermoso y fecundo.

Estas palabras nos ofrecen un atisbo de los hábitos devocionales de Jesús. El silencio profundo del huerto de los olivos era su aposento de oración. Allí solía acudir para entregarse a temporadas de comunión con el Padre. Hubo también otros lugares que para Él eran refugios sagrados: cumbres de montañas donde con frecuencia pasaba noches enteras en comunión con su Padre.

El ejemplo de nuestro Señor nos enseña que debemos dedicar mucho tiempo a la devoción. Algunas personas logran arreglárselas sin orar demasiado, pero siempre a expensas de su vida espiritual. Al no alimentar sus almas, estas se vuelven muy enflaquecidas. En realidad, no puede haber una vida cristiana hermosa, fuerte y útil sin mucho trabajo en el aposento de oración. Todo árbol tiene una raíz que la gente no ve, que carece de belleza, pero que en secreto, en la oscuridad, presta un servicio al árbol sin el cual este no podría vivir. Lo que la raíz es para el árbol, eso es la vida devocional secreta del cristiano para la vida externa y visible que el mundo contempla. Floreceremos y daremos fruto en la vida espiritual en proporción directa a la seriedad, la realidad y la intensidad de nuestra vida devocional. Mucho orar debe acompañar a aun el más modesto de los quehaceres.

El ejemplo de nuestro Señor nos enseña también la importancia de los hábitos regulares de oración. Algunos dicen que la oración debería ser espontánea, y que los horarios y lugares fijos la vuelven formal y le quitan vida. Pero somos criaturas de hábito, y si no oramos a horas determinadas cada día, muy pronto dejaremos de orar del todo. En cambio, si acudimos siempre a nuestro aposento a la misma hora, nuestras devociones se volverán parte de la vida cotidiana, y no pasaremos un solo día sin sus momentos de oración. Si la vida santa de nuestro Señor requirió hábitos regulares de oración y comunión, ¡cuánto más nuestras vidas rotas e imperfectas habrán de requerir lo mismo!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Pray Without Ceasing

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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