«Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.» Hebreos 7:25
Si queremos orar de manera aceptable, debe ser en dependencia de Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote en el cielo, quien tomará las peticiones de nuestros labios manchados e impuros, las limpiará de su pecado, su falta y su contaminación, y luego añadirá a ellas el incienso puro de su propia y santa ofrenda e intercesión, y las presentará al Padre. Eso es lo que significa orar en el nombre de Cristo.
Orando así, nuestras oraciones son fragancias suaves para Dios. Los pensamientos y palabras que salen de nuestros corazones y labios manchados e impuros, sin belleza ni dulzura alguna, cuando suben delante de Dios se han convertido en preciosos perfumes.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE HEAVENLY INTERCESSOR
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.