Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El legado de amor que Jesús nos deja desde la cruz

En su agonía, Jesús cuida de su madre y nos enseña a honrar a quienes nos dieron la vida. Su compasión en la cruz ilumina nuestro deber de amor filial hasta el final.

Esta fue la tercera palabra del Salvador en la cruz. No lejos de allí, en algún rincón tranquilo en medio de la multitud, se hallaba un pequeño grupo de sus amigos más queridos. La mayoría eran mujeres. Al descender su mirada sobre ellos, vio entre ellos a su propia madre. ¡En verdad, la espada traspasaba su alma mientras contemplaba a su divino Hijo en su cruz!

Al ver Jesús a su madre en su profundo dolor, aunque Él mismo sufría una angustia indecible, su corazón se conmovió de compasión y amor hacia ella. Pensó en ella, desamparada como quedaría cuando Él ya no estuviera. Recordó lo que ella había significado para Él en su tierna infancia y en su indefensa niñez, cuando lo había bendecido con su amor rico y abnegado.

«Despojado de todo», dice Godet, «Jesús parecía no tener ya nada más que dar. Sin embargo, en medio de esta profunda pobreza, ya había hecho dones preciosos: a sus verdugos les había legado el perdón de Dios; a su compañero de suplicio le había legado el paraíso. ¿Acaso no podría encontrar nada que dejar a su madre y a su amigo? A estas dos personas amadas, que habían sido sus tesoros más preciados en la tierra, las legó la una a la otra, dando así a la vez un hijo a su madre y una madre a su amigo».

En este hermoso acto de nuestro Señor tenemos un comentario admirable del quinto mandamiento: «Honra a tu padre y a tu madre». Todo joven, o toda persona mayor, que aún tenga a sus padres vivos y lea este fragmento de la historia de la cruz, debería recordar la lección y rendir a su padre o a su madre el mayor honor del amor, a quienes tanto debe. Ningún sufrimiento ni dolor propio debería hacernos olvidar a nuestros padres, y deberíamos honrarlos hasta el último instante de su vida.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The Divine Legacy

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura