En el fondo de un lago, una delgada hoja verde se abrió camino a través del cieno y el lodo. Poco a poco tocó la superficie. El sol la calentó, y sus hojas se extendieron sobre el agua. Luego llegó una mañana hermosa y dulce en que el botón se abrió y se convirtió en flor, y descansó sobre el lago, blanca y pura como un copo de nieve, y su fragancia era más dulce que cualquier perfume.
El lirio estaba muy contento, pero pronto comenzó a suspirar: "Soy tan dulce y hermosa, pero ¿por qué estoy en este lugar solitario donde nadie viene a verme ni admirarme?"
Aquel mismo día un poeta llegó y vio el lirio, y se inspiró en él para escribir un canto dulce que salió en un libro y se metió en muchos corazones.
Al día siguiente un artista pasó por allí, y al ver la flor hizo un boceto, y en su estudio, en la ciudad, la pintó, y cientos de personas vieron su cuadro y recibieron de él un pensamiento de pureza. El lirio estaba bendiciendo al mundo, aunque yaciera en tanta oscuridad.
Aun así suspiraba: "No sirvo de nada aquí, por más hermosa que sea. Las malas hierbas feas a veces sanan a los enfermos, pero yo no hago ningún bien."
Entonces otro visitante pasó por allí. No era poeta ni artista, pero en sus ojos había una tierna suavidad que revelaba un corazón amoroso. Se inclinó y arrancó el lirio. Un estremecimiento recorrió la flor al sentirse arrancada de raíz y levantada fuera del agua, y se desmayó. Poco a poco despertó, y ahora estaba en una larga y estrecha habitación con filas de camas, y en cada cama un niño enfermo. Al abrirse la flor, los ojos de los niños se volvieron hacia ella con asombro, y su perfume se derramó y llenó la sala. Por fin el lirio había encontrado su lugar de utilidad y bendición, mediante el sacrificio y la muerte. Había sido arrancado de raíz, para convertirse en una bendición en la sala de los niños.
Comprendes mi pequeña parábola. Muchas vidas crecen en algún lugar oscuro, y suspiran a causa de la penumbra y las circunstancias difíciles. Pero al fin irrumpen en belleza, venciendo los obstáculos, como el lirio sobre el agua. Sin embargo, suspiran porque nadie ve su hermosura. Anhela ser útil. Entonces alguien alcanza a vislumbrar esa joven y hermosa vida, y se va para vivir con mayor pureza, con mayor desinterés. Aun así, del corazón sigue brotando el suspiro por realizar alguna obra más grande. Dios oye el suspiro, y la vida hermosa es trasplantada, tal vez a algún lugar de servicio donde su belleza será una bendición para los cansados, y donde las manos amables ministerán al dolor o a la tristeza; o tal vez a un lugar donde el frasco de alabastro del amor tendrá que romperse, para llenar un hogar o una comunidad con su fragancia. Hay muchas vidas consagradas cuyo suspiro y oración por ser útiles han conducido a misiones de sacrificio.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: You understand my little parable
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.