«Antes que te formase en el vientre, te conocí; antes que salieses de la matriz, te santifiqué; te di por profeta a las naciones». Jeremías 1:5
Cuando me sienta desanimado, esto renovará mi energía y mi entusiasmo: saber que Dios me ciñó, me distinguió de los demás, me escogió para ser su embajador y artífice antes de que los montes fuesen traídos a la existencia, antes de que las estrellas del alba cantaran a una, antes de que el primer rayo de luz atravesara las tinieblas.
Que Dios me conceda la certeza de una AYUDA PRESENTE. Esto le fue repetido una y otra vez a Jeremías: «No temas, porque yo estoy contigo para librarte». ¡Y cuán rico, cuán potente, cuán multifacético es el sostén de Dios! Solo permítame exhalar ante Él mis tribulaciones, y la abundancia de su poder se hará visible en mí.
Y que Dios me conceda la certeza de un MINISTERIO FRUCTÍFERO. El ministerio de Jeremías habría de ser de destrucción tanto como de edificación, de dolor tanto como de gozo; pero en cualquiera de ambos casos Dios sería honrado por medio de él. Solo permítame ser leal a mi Maestro, y me es imposible fracasar. Al final, cuando deposite mi labor, Él me dirá: «Bien, buen siervo y fiel». No hay otro galardo ni la mitad de deseable ni la mitad de dulce; es una compensación suficiente para la medianoche, la batalla y la tempestad.
Así quiero que Dios me equipe para su propia obra.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Jeremiah 1:5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.