Mañana y noche

El llamado del cielo: anhelarlo y esperarlo con paciencia

Cristo invita a su pueblo santificado a subir al cielo; el creyente debe anhelar esa hora y a la vez esperar con paciencia el momento que Dios dispone.

Sin considerar estas palabras en su conexión profética, considérenlas como la invitación de nuestro gran precursor a su pueblo santificado. A su debido tiempo se oirá «una gran voz del cielo» para cada creyente, que diga: «Subid acá». Esto debería ser para los santos motivo de gozosa expectación. En vez de temer el momento en que dejaremos este mundo para ir al Padre, deberíamos anhelar la hora de nuestra emancipación. Nuestro canto debería ser:

«Mi corazón está con Él en Su trono, y mal soporta la demora; cada momento escucha la voz: ¡Levántate y ven!»

No somos llamados a la tumba, sino a los cielos. Nuestros espíritus nacidos del cielo deberían anhelar su aire natal. Sin embargo, el llamamiento celestial debería ser objeto de espera paciente. Nuestro Dios sabe mejor cuándo ordenarnos: «¡Subid acá!» No debemos desear anticipar el momento de nuestra partida. Sé que el amor intenso nos hará clamar: «Oh, Señor Todopoderoso, divide las ondas y llévanos a todos al cielo»; pero la paciencia debe tener su obra perfecta. Dios ordena con sabia exactitud el momento más conveniente para que los redimidos permanezcan aquí abajo. Ciertamente, si pudiera haber pesar en el cielo, los santos se lamentarían de no haber vivido más tiempo aquí para hacer más bien. ¡Oh, por más gavillas para el granero de mi Señor! ¡Más joyas para Su corona! Pero ¿cómo, si no hay más labor? Es cierto que hay otro lado del asunto: viviendo tan brevemente, nuestros pecados son menos; pero ¡oh! cuando estamos sirviendo plenamente a Dios, y Él nos concede esparcir preciosa semilla y recoger el ciento por uno, diríamos incluso que nos conviene quedarnos donde estamos. Sea que nuestro Maestro diga «ve» o «quédate», estemos igualmente complacidos, mientras nos colme con Su presencia.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 7 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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