Hay muchas imágenes de Jesús: el Santo Niño en el pesebre, el Redentor en la cruz, el Conquistador con las llaves; pero ninguna supera la del siervo con la toalla y la palangana. De ahí recibimos la lección del servicio. Jesús no consideró sus santas manos demasiado nobles para lavar los pies de los doce hombres sentados a la mesa. Muchos de nosotros pensamos que somos demasiado finos en la trama de nuestro ser o demasiado altos en nuestro rango entre los hombres para inclinarnos a un servicio tan humilde. Esta imagen de Cristo es la respuesta del Nuevo Testamento a todo orgullo y pretensión semejante.
Nuestro servicio debe ser personal. Cristo lavó los pies de sus discípulos con sus propias manos. Muchos prefieren hacer todo su servicio por interpuesta persona. Creen en lavar los pies, pero buscan a otro para que lo haga por ellos. Dan algo de dinero a un misionero para que visite y alivie a los pobres o enfermos, pero no hacen la obra con sus propias manos. Eso no es lo que enseña el ejemplo de Cristo. Más vale que hagamos el servicio nosotros mismos.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - December 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.