"No es de extrañar que un mendigo, que no ha conocido manjares finos, ame las cáscaras. Pero sería extraño que un príncipe, acostumbrado a mejor mesa, dejara los deleites de la mesa de su padre por un alimento tan vil. No me maravillo de los hombres carnales, que se deleitan con objetos carnales—no conocen nada mejor. Pero que un hijo de Dios, que ha probado cuán bondadoso y dulce es Cristo, halle sabor en un manjar más grosero—¡esto es asombroso!"
Y si nuestro autor viviera hoy, podría llorar hasta vaciar sus ojos al ver a cristianos profesos anhelar el baile y el teatro. La carroña que los profesos ahora pueden devorar resulta repugnante al cristiano verdadero. Entre los profesos de religión se disfrutan entretenimientos pecaminosos que serían indignos aun de personas del mundo con decencia.
Muchos corazones verdaderos quedan profundamente heridos por esta terrible degeneración. ¡Si no fuera por un pequeño remanente, habríamos llegado a ser como Sodoma y Gomorra!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: The carrion which professors can now feed upon!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.