¡Qué enemigo de la paz propia es el propio espíritu! ¿Y cómo llamarlo? Es muchas veces un espíritu infernal. ¿Por qué? Porque lleva la marca de Satanán sobre sí. El orgullo de nuestro espíritu, la presunción de nuestro espíritu, la hipocresía de nuestro espíritu, el intenso egoísmo de nuestro espíritu, con frecuencia nos están ocultos. Este astuto diablo, el YO, puede llevar tantas máscaras y asumir tantas formas; esta serpiente, el YO, sabe deslizarse y arrastrarse, torcer y volverse, y disfrazarse bajo apariencias tan falsas, que muchas veces se oculta aun de nosotros mismos.
¿Quién es el mayor enemigo que debemos temer? Todos tenemos nuestros enemigos. Pero ¿quién es nuestro mayor enemigo? Aquel que llevas en tu propio pecho; tu compañero diario, horario y momentáneo, que se enreda en casi todo pensamiento de tu corazón; que sugiere casi todos los motivos; que a veces hincha con orgullo, a veces enciende con lujuria, a veces infla con presunción, y a veces obra bajo una humildad fingida y una santidad carnal.
Ahora bien, este YO debe ser vencido; porque si el YO nos vence al fin, pereceremos en la condenación del YO. Dios está resuelto a manchar el orgullo de la gloria humana. Nunca permitirá que el yo, que no es sino otra palabra para la criatura, lleve la corona de la victoria. Debe ser crucificado, negado y mortificado; debe ser despojado, para que Jesús sea vestido; que en la negación del YO, Jesús sea creído; y que en la crucifixión del YO haya una solemne unión espiritual con Aquel que fue crucificado en el Calvario. Ahora bien, ¿estamos venciendo al YO? ¿Somos abofeteados? ¿Qué dice el YO? «Abofetea tú también.» ¿Somos despreciados? ¿Qué dice el YO? «Desprecia tú también; devuelve mirada airada por mirada airada, y palabra apresurada por palabra apresurada; ojo por ojo, y diente por diente.» Pero ¿qué dice el Espíritu de Dios en una conciencia tierna? «No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.» El camino para vencer al yo es mirando fuera del yo a Aquel que fue crucificado en el árbol del Calvario; recibir su imagen en el corazón; vestirse con su semejanza; beber de su Espíritu; y «recibir de su plenitud gracia sobre gracia».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.