Aquí contemplamos al Salvador en la profundidad de sus dolores. Ningún lugar muestra tan bien los padecimientos de Cristo como el Calvario; y ningún momento en el Calvario está tan lleno de agonía como aquel en que su clamor rasga el aire: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». En ese momento, la debilidad física se unió a la aguda tortura mental derivada de la vergüenza y la ignominia por las que tuvo que pasar; y para que su dolor culminara con énfasis, sufrió una agonía espiritual que supera toda expresión, resultado del apartamiento de la presencia de su Padre. Este fue el negro medianoche de su horror; entonces fue cuando Él descendió al abismo del sufrimiento.
Ningún hombre puede penetrar el pleno significado de estas palabras. Algunos de nosotros creemos a veces que podríamos clamar: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Hay estaciones en las que el brillo de la sonrisa de nuestro Padre se eclipsa por las nubes y la oscuridad; pero recordemos que Dios nunca nos desampara realmente. En nosotros es solo un aparente desamparo; pero en el caso de Cristo fue un desamparo real. Nosotros nos afligimos por un pequeño retiro del amor de nuestro Padre; pero el verdadero apartamiento del rostro de Dios de su Hijo, ¿quién podrá calcular la profundidad de la agonía que le causó? En nuestro caso, nuestro clamor suele estar dictado por la incredulidad; en el suyo, fue la expresión de un hecho terrible, pues Dios realmente había apartado de Él su rostro por un tiempo.
Oh, alma pobre y angustiada, que una vez viviste en la luz del rostro de Dios pero ahora te hallas en tinieblas, recuerda que Él no te ha desamparado en realidad. Dios en las nubes es tanto nuestro Dios como cuando resplandece en todo el esplendor de su gracia. Pero si aun el pensamiento de que nos ha desamparado nos causa agonía, ¡cuál no sería el dolor del Salvador cuando exclamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: April 15 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.