Algún tiempo después de su llamamiento, Mateo procuró acercar a sus antiguos compañeros para que escucharan a Cristo. Él sabía por experiencia lo que la gracia de Cristo podía hacer, y no se desesperanzaba respecto a ellos. Los que son llevados eficazmente a Cristo no pueden sino desear que otros también sean llevados a él. Los que suponen que sus almas están sin enfermedad no darán la bienvenida al Médico espiritual. Este fue el caso de los fariseos; ellos despreciaban a Cristo, porque se tenían por sanos; pero los pobres publicanos y pecadores sentían que necesitaban instrucción y enmienda. Es fácil, y demasiado común, dar la peor interpretación a las mejores palabras y acciones. Con justa razón puede sospecharse que aquellos que no tienen la gracia de Dios en sí mismos, no se complacen en que otros la obtengan. El conversar de Cristo con los pecadores es aquí llamado misericordia; pues promover la conversión de las almas es el mayor acto de misericordia. El llamamiento del evangelio es un llamamiento al arrepentimiento; un llamamiento a que cambiemos de mente y cambiemos de caminos. Si los hijos de los hombres no hubieran sido pecadores, no habría habido necesidad de que Cristo viniera entre ellos. Examinemos si hemos descubierto nuestra enfermedad, y hemos aprendido a seguir las indicaciones de nuestro gran Médico.
Objeciones de los discípulos de Juan (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 9:10-13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.