La Hora de Silencio

El mejor amor: el amor de Dios que entrega a su Hijo

El amor de Dios nos da lo más excelente, Jesucristo, su Hijo amado, y nos alcanza aun siendo pecadores, para amarnos para siempre.

«Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» Romanos 5:8

El amor de Dios es el mejor de todos los amores.

Él me envía el regalo más rico. ¿Qué es lo que Él otorga?

No oro ni gemas.

No casas ni tierras.

No un mundo con toda su riqueza.

No la limpia sabiduría luminosa ni el ardiente amor de un ángel.

Es algo inmensurablemente mejor. Es Jesucristo. Es su propio Igual y Compañero, Dios verdadero de Dios verdadero. Es el Hijo de su corazón.

Y este amor sufre el dolor más agudo por mí. No puedo separar la encarnación de la crucifixión, ni Belén del Calvario; la posada del pueblo es solo una etapa en el camino hacia la colina del oprobio. Jesús tomó mi naturaleza, para poder rescatar mi alma. Nació, para poder morir. Y para su Padre, que todo lo presenciaba, todo lo aprobaba, y seguía cada paso de aquel terrible descenso hasta su desenlace trágico — ¡qué dolor de dolores hubo allí!

Y este amor me bendice a mí, el más indigno. Los hombres aman a lo amable. Pero Dios muestra su amor hacia mí, en que, siendo aún pecador, Cristo murió por mí. No había en mí nada dulce ni grato — yo era un pródigo y un enemigo. Fue entonces, cuando yo estaba aún muy lejos, que el Padre corrió, se echó sobre mi cuello y me besó. Sin ser invitado, sin que se lo pidiera, sin ser compelido — me abrió lo más profundo de su corazón.

¡Oh, cómo ama! Y, habiendo fijado una vez su afecto en mí, nunca retirará su gracia. El espacio va contra mis amores terrenales — el espacio puede separar y apartar. El tiempo va contra mis amores humanos — el tiempo puede marchitar y enfriar. ¡Pero Dios me ama hasta el fin, a través del fin, y para siempre jamás!

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Romans 5:8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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