Pensamientos vespertinos

El misterio de la encarnación supera todo asombro humano

La encarnación del Hijo de Dios y la unión mística de Cristo con su iglesia son misterios que humillan, deslumbran y conquistan el alma, revelando el amor inefable de Dios por los pecadores.

La doctrina de la encarnación presenta un misterio del evangelio, si cabe, más asombroso que el de la Trinidad. Podemos comprender más fácilmente que haya tres personas en una unidad de subsistencia, que el hecho de que Dios se manifieste en la carne. De la Trinidad encontramos analogía por doquier; mas de la otra buscamos en vano algo que se le aproxime. Fue algo tan inaudito y extraño, tan maravilloso y único, que nada había en la creación para preparar la mente ante un fenómeno tan estupendo y misterioso. No es que la posibilidad de tal acontecimiento nos asombre; con Jehová todo es posible. Lo que nos maravilla es el hecho mismo: su grandeza nos asombra, su humillación nos humilla, su gloria nos deslumbra, su ternura nos somete y su amor nos vence.

Que el Hijo no creado de Dios se hiciera el Hijo creado del hombre; que el Verbo eterno fuera hecho carne y habitara entre los hombres; que asumiera un nuevo título, entrelazando con las letras de su nombre divino otras que denotaban su naturaleza humana, revelándose así como Jehová-Jesús. ¡Oh maravilla que supera todo pensamiento! Ante ella, cómo palidecen y se desvanecen todas las demás, como estrellas ante la luz que avanza.

La unión mística de Cristo y su iglesia también se declara misterio del evangelio. Que Cristo y su pueblo sean uno, como la cabeza y el cuerpo, la vid y el pámpano, el cimiento y la casa, es una verdad admirable. No podemos comprender cómo es; pero son tantas y tan palpables las bendiciones que de ella fluyen, que no osamos rechazarla. Todo lo que un creyente es, como alma viviente, lo es por su unión vital con Cristo. No solo su vida, sino su fructificación dimana de esta fuente. Es hábil para luchar, fuerte para vencer, paciente para sufrir y sabio para andar en la medida en que vive de Cristo para la gracia de la santificación. «Sin mí nada podéis hacer». ¿No es acaso un misterio que yo sea uno con Cristo, de modo que todo lo que él es sea mío y todo lo que soy sea suyo? Su gloria, mía; mi humillación, suya. Su justicia, mía; mi culpa, suya. Su gozo, mío; mi dolor, suyo. El andar cotidiano de la fe es un desarrollo continuo de las maravillas de esta verdad: que en yendo a él vacío vuelva lleno, yendo débil vuelva fuerte, yendo en tinieblas y aflicción vuelva con luz y gozo. ¿Por qué maravillarse de este misterio de la vida de fe? Mi unidad con Jesús lo explica.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - December 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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