Mañana y noche

El muro ancho de la separación

La Nueva Jerusalén debe estar rodeada por el muro ancho de la no conformidad al mundo, un lugar de comunión donde el creyente camina en libertad.

Las ciudades bien fortificadas tienen muros anchos, y así los tenía Jerusalén en su gloria. La Nueva Jerusalén debe, del mismo modo, estar rodeada y preservada por un muro ancho de no conformidad al mundo y de separación de sus costumbres y su espíritu. La tendencia de estos días es derribar la santa barrera y hacer meramente nominal la distinción entre la iglesia y el mundo. Los profesantes ya no son estrictos ni santos; la literatura cuestionable se lee por doquier; las diversiones frívolas se toleran con frecuencia, y una laxitud general amenaza con privar al pueblo peculiar del Señor de aquellas sagradas singularidades que los separan de los impíos. Será un día triste para la iglesia y para el mundo cuando la amalgación propuesta se complete, y los hijos de Dios y las hijas de los hombres sean como uno; ¡entonces será introducido otro diluvio de ira! Amado lector, sea tu propósito en el corazón, en la palabra, en el vestir, en la acción, mantener el muro ancho, recordando que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios.

El muro ancho ofrecía un lugar agradable de reunión para los habitantes de Jerusalén, desde el cual podían dominar vistas del campo circundante. Esto nos recuerda los mandamientos del Señor, sumamente amplios, en los cuales andamos en libertad en comunión con Jesús, contemplando las escenas de la tierra y mirando hacia las glorias del cielo. Separados del mundo y negándonos toda impiedad y concupiscencia carnal, no obstante no estamos en prisión ni confinados en estrechos límites; antes bien, andamos en libertad, porque guardamos sus preceptos. Ven, lector, esta noche camina con Dios en sus estatutos. Así como el amigo se encontraba con el amigo sobre el muro de la ciudad, así encuentra tú a tu Dios en el camino de la santa oración y la meditación. Los baluartes de la salvación tienes derecho a recorrerlos, porque eres hombre libre de la ciudad real, ¡ciudadano de la metrópoli del universo!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: August 20 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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