Esta mañana nuestros deseos se dirigieron a crecer en el conocimiento del Señor Jesús; bien puede ser esta noche considerar un tema afín: el conocimiento que nuestro José celestial tiene de nosotros. Este conocimiento fue perfectísimo en su bendición, mucho antes de que tuviéramos el menor conocimiento de Él.
"Sus ojos vieron mi sustancia—estando aún imperfecta, y en Su libro estaban escritas todas mis partes, cuando aún no era ninguna de ellas." Antes de que tuviéramos ser en el mundo—teníamos ser en Su corazón. Cuando éramos enemigos suyos—Él nos conocía, nuestras miserias, nuestras locuras y nuestras maldades. Cuando lloramos amargamente en un arrepentimiento desesperado y le considerábamos solo como un juez severo—Él nos miraba como Sus hermanos muy amados, y Sus afectos se conmovían hacia nosotros. Nunca confundió a Sus escogidos—sino que siempre los contemplaba como objetos de Su afecto infinito. "El Señor conoce a los que son Suyos," es tan cierto de los pródigos que alimentan cerdos—como de los hijos que se sientan a la mesa.
Pero, ¡ay! no conocíamos a nuestro Hermano real, y de esta ignorancia brotó una multitud de pecados. Le negamos nuestro corazón—y no le permitimos entrada en nuestro amor. Desconfiamos de Él—y no dimos crédito a Sus palabras. Nos rebelamos contra Él—y no le rendimos homenaje amoroso. El Sol de Justicia resplandeció—y no pudimos verle. El cielo descendió a la tierra—y la tierra no lo percibió.
Demos gracias a Dios, esos días quedaron atrás para nosotros; y aun ahora es poco lo que sabemos de Jesús, comparado con lo que Él sabe de nosotros. Apenas hemos comenzado a estudiarle—pero Él nos conoce por completo. Es una circunstancia bendita que la ignorancia no esté de Su parte—pues entonces sería un caso sin esperanza para nosotros. Él no nos dirá: "Nunca os conocí," sino que confesará nuestros nombres en el día de Su manifestación, y entretanto se dará a conocer a nosotros como no lo hace al mundo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: January 4 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.