El pacto que Dios hizo con Abraham no fue abolido por la entrega de la ley a Moisés. El pacto fue establecido con Abraham y con su Descendencia. Aún sigue vigente; Cristo permanece para siempre en su persona, y también su descendencia espiritual, que es suya por la fe. Por esto aprendemos la diferencia entre las promesas de la ley y las del evangelio. Las promesas de la ley se hacen a la persona de cada hombre; las promesas del evangelio se hacen primeramente a Cristo, y luego por Él a los que por la fe son injertados en Cristo. Para dividir correctamente la palabra de verdad, debe establecerse una gran diferencia entre la promesa y la ley, en cuanto a los afectos interiores y toda la práctica de la vida. Cuando la promesa se mezcla con la ley, queda convertida en nada más que ley. Tengamos siempre a Cristo ante nuestros ojos, como un argumento seguro para la defensa de la fe, contra toda dependencia en la justicia humana.
La ley fue un ayo para conducirlos a Cristo: Parte 1 (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Galatians 3:15-18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.