Parece una petición muy pequeña: solo pan para un día. ¿Por qué no se nos enseña a orar por pan suficiente para una semana, un mes o un año? Por una parte, Jesús quería enseñarnos la lección de la dependencia continua. Nos enseñó a acudir cada mañana con una petición sencilla por el alimento del día, para que nunca sintiéramos que podemos arreglárnoslas sin nuestro Padre.
Otra lección que quería enseñarnos era que el verdadero modo de vivir es vivir al día. No debemos angustiarnos ni por la provisión de las necesidades del mañana. Cuando el mañana llegue, será momento de asumir sus preocupaciones. La misma gran lección se enseñó en la manera en que fue dado el maná: solo una porción para cada día.
Tampoco deberíamos pasar por alto la palabra «nosotros». Es plural y nos invita a llevar el pensamiento más allá de nuestra propia necesidad individual, recordando a los otros hijos de Dios. Esta debería ser siempre una oración por el pan diario de nuestro prójimo hambriento, así como por nosotros mismos. Y mientras disfrutamos de nuestra propia abundancia, debemos compartir con quienes pasan necesidad.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Day by Day
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.