Si queremos que Cristo more con nosotros, debemos ser fervientes con él. Los que han experimentado el placer y el provecho de la comunión con él no pueden sino desear más de su compañía.
Tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Esto lo hizo con su acostumbrada autoridad y afecto, del mismo modo, tal vez con las mismas palabras. Aquí nos enseña a dar gracias por cada comida.
Ved cómo Cristo, por su Espíritu y gracia, se da a conocer a las almas de su pueblo. Les abre las Escrituras. Los encuentra en su mesa, en la ordenanza de la cena del Señor; se les da a conocer en el partimiento del pan. Pero la obra se consuma con la apertura de los ojos de su entendimiento; y con todo, no son más que visiones breves las que tenemos de Cristo en este mundo; mas cuando entremos al cielo, lo veremos para siempre.
Habían hallado poderosa la predicación, aun cuando no conocían al predicador. Las Escrituras que hablan de Cristo calentarán los corazones de sus verdaderos discípulos. Aquello que más bien puede hacer bien es lo que nos conmueve con el amor de Jesús al morir por nosotros. Es deber de aquellos a quienes él se ha mostrado, dar a conocer a otros lo que ha hecho por sus almas. Es de gran utilidad para los discípulos de Cristo comparar sus experiencias y referirlas unos a otros.
Jesús se aparece a los demás discípulos
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 24:28-35
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.