Ningún pan que crezca sobre la tierra podrá dar alimento al alma humana. En todos nuestros afanes y ambiciones mundanas pensamos únicamente en nuestra parte perecedera; cuidamos solamente el pobre y frágil tabernáculo, mientras permitimos que el morador interior muera de hambre.
Hace poco, en una casa opulenta de una ciudad, se descubrió a una familia muriéndose de hambre. Del mismo modo, hay muchas almas hambrientas en cuerpos lujosamente atendidos. Un alma no puede alimentarse de carnes ni de frutas. Los manjares más refinados de la tierra jamás apagarán el hambre del alma.
Al maná se le llama una vez en la Biblia «el pan de los ángeles», pero esta era solo una designación poética, referida a que caía del cielo. El maná no descendió realmente del cielo. No era verdaderamente el alimento de los ángeles. Era alimento para cuerpos, no para almas. Los ángeles no habrían podido vivir de él. Imagina a un ángel tomando su morada en algún palacio de millonario sobre la tierra. ¿Le importarían las cosas magníficas que llenan cada sala? ¿Se sentaría a comer en la lujosa mesa del rico?
Las almas y los ángeles se parecen mucho en sus necesidades; ambos son espíritus, incapaces de existir con alimento material. Sin embargo, muchas personas viven como si sus almas pudieran vestirse con los adornos de la tierra y ser alimentadas y satisfechas con los manjares del mundo.
El pan para las almas ha de venir literalmente del cielo. Es la naturaleza del alma alimentarse de cosas inmortales. Sus hambres y anhelos son por el perdón del pecado, por la paz y la comunión con Dios, por la santidad de carácter, por la semejanza a Cristo, por la restauración al favor divino. El pan para estas hambres espirituales ha de venir del cielo. Ha de venir en forma de misericordia, de gracia, de amor, de amistad divina, de dones de vida. Tal alimento no se encuentra en mesa alguna de la tierra; no crece en clima alguno terrenal; solo puede venir de Dios. Es de Dios, el Dios vivo, de quien nuestras almas tienen hambre y sed.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Bread of Life
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.