El ejercicio constante de la fe en Cristo es la parte más importante y difícil de la obediencia que se nos requiere como pecadores que buscan la salvación. Cuando por su gracia somos capacitados para vivir una vida de fe en el Hijo de Dios, sigue un carácter santo y pueden realizarse servicios aceptables. Dios, incluso su Padre, que dio a sus padres aquel alimento del cielo para sostener sus vidas naturales, ahora les dio el verdadero Pan para la salvación de sus almas. Venir a Jesús y creer en él significan lo mismo.
Cristo muestra que él es el verdadero Pan; él es para el alma lo que el pan es para el cuerpo: nutre y sostiene la vida espiritual. Él es el Pan de Dios. Pan que el Padre da, que él ha hecho para ser el alimento de nuestras almas. El pan nutre solo por las facultades de un cuerpo vivo; pero Cristo es él mismo pan viviente, y nutre por su propio poder. La doctrina de Cristo crucificado es ahora tan fortalecedora y reconfortante para un creyente como lo fue siempre. Él es el Pan que descendió del cielo. Esto denota la divinidad de la persona de Cristo y su autoridad; también, el origen divino de todo el bien que fluye hacia nosotros por medio de él. Oremos con entendimiento y sinceridad: Señor, danos siempre este Pan.
Enseñanzas del Espíritu Santo y la voluntad divina de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 6:28-35
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.