"Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre." Salmo 23:3
Quien conoce algo de su propio corazón, ¿no siente que tiene sobrada razón para decir: "Propenso a descarriarme, Señor, lo siento, Propenso a dejar al Dios que amo!"
Y no solo hay en nosotros una propensión a descarriarnos, sino que con demasiada frecuencia nos extraviamos como ovejas perdidas. Si por la gracia divina somos preservados de una defección abierta, muchas veces nos apartamos en corazón de nuestro Dios. ¡Qué gran misericordia es que el Salvador y Pastor de nuestras almas sea también nuestro Restaurador! Él nos busca en nuestros extravíos, nos trae de vuelta y nos conduce por sendas de justicia por amor de su nombre. Por diversos medios nos reclama, nos humilla y nos acerca más a Él.
A veces nos restaura mediante la voz de la alarma. A veces nos restaura mediante tempestades de adversidad y de dolor.
Y a veces nos restaura con el llamado suave del Pastor o con una mirada de amor, tal como aquella que envió al pobre Pedro a llorar amargamente.
Por algún medio, más suave o más severo, las propias ovejas de Cristo son llevadas de vuelta a pacer en los pastos de la misericordia y a caminar por las sendas de la justicia. ¡Guárdame, oh Pastor de Israel, de apartarme de Ti! ¡Atráeme y consérvame cerca de tu lado!
"El Señor es mi Pastor, Y mi alma Él guardará; Sabe quiéles son suyos, Y sobre sus ovejas vela. Él guía mis pies, y cuando me extravió, Me busca y al descarriado a casa lo vuelve!"
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: Prone to wander
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.