Cuerpo de Teología Práctica

El pecado: dulce en la boca, amargo en el vientre

Un repaso de los efectos del pecado sobre el alma: deshonra, inquietud, males temporales y, al fin, condenación para quienes no se arrepienten.

Dulce en la boca, pero amargo en el vientre

¡Vea los efectos malignos del pecado!

El pecado nos ha despojado de nuestro honor. Dios nos hizo a su propia imagen; pero el pecado nos ha rebajado. El pecado nos ha arrancado el manto de inocencia, y ahora nos ha abatido y vuelto nuestra gloria en vergüenza.

El pecado turba la paz del alma. «Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y cuyas aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dice mi Dios, para los impíos.» Isaías 57:20-21. Todo lo que contamina, perturba. Así como el veneno corrompe la sangre, el pecado corrompe el alma. El pecado cría un temblor en el corazón; suscita temores, y «hay tormento en el temor». El pecado produce graves convulsiones en la conciencia. Judas quedó tan aterrado por la culpa y el horror, que se ahorcó para acallar su conciencia. Para aliviar su conciencia, se precipitó en el infierno.

El pecado produce todo mal temporal. Es el caballo de Troya, que lleva en su vientre espada, hambre y pestilencia. El pecado es un carbón, que no solo ennegrece, sino que quema. El pecado crea todas nuestras desgracias; pone piedras en nuestro pan, y ajenjo en nuestra copa. El pecado pudre el nombre, consume la hacienda, sepulta a los seres queridos.

El pecado no arrepentido trae condenación final. El cancro que se cría en la rosa es causa de su marchitarse; así, las corrupciones que se crían en las almas de los hombres son causa de su condenación. El placer del pecado al fin se volverá dolor; como el libro que comió el profeta: dulce en la boca, pero amargo en el vientre. El pecado trae la ira de Dios: ¿qué lágrimas pueden apagar ese fuego?

Fuente y atribución

Autor original: Thomas Watson

Título original: Body of Practical Divinity — Sweet in the mouth,

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.

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