Tesoros de Spurgeon

El pecado es una serpiente quebrada: ya no tiene dominio sobre el creyente

El cristiano sigue siendo pecador por la imperfección de su naturaleza, pero el poder del pecado está quebrado y un día entrará victorioso en la ciudad donde nada impuro podrá entrar.

¡Es una serpiente de espalda quebrada!

«Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia». Isaías 64:6

El creyente es una nueva criatura; pertenece a una generación santa y a un pueblo especial; el Espíritu de Dios está en él; y en todo sentido está muy lejos del hombre natural. Pero a pesar de todo eso—el cristiano sigue siendo un pecador. Lo es por la imperfección de su naturaleza—y así continuará hasta el fin de su vida terrenal.

Los dedos negros del pecado dejan manchas en nuestras ropas más hermosas. El pecado estropea nuestro arrepentimiento en el torno, antes de que el gran Alfarero lo haya terminado. El egoísmo contamina nuestras lágrimas. La incredulidad manipula nuestra fe. Aparte del mérito de Jesús, lo mejor que jamás hicimos—solo aumentó el número de nuestros pecados. Pues cuando hemos sido más puros a nuestra propia vista—¡sin embargo, como los cielos, no somos puros a la vista de Dios! Y como Él cargó a sus ángeles con necedad, mucho más debe cargarnos a nosotros con ella—incluso en nuestros corazones más angelicales.

Nuestro canto que estremece hasta el cielo y procura emular los coros seráficos—lleva en sí discordancias humanas. Nuestra oración que mueve el brazo de Dios—aún es una oración magullada y maltrecha, y solo mueve ese brazo porque el Sin pecado, el gran Mediador, ha intervenido para quitar el pecado de nuestra súplica.

La fe más áurea, o el grado más puro de santificación al que un cristiano jamás haya llegado en la tierra—aún tiene tanta escoria—que, considerada en sí misma, solo sería digna de las llamas eternas. Cada noche nos miramos en el espejo—y vemos a un pecador; y tenemos necesidad de confesar: «Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia».

¡Oh, cuán preciosa es la sangre de Cristo—para corazones como los nuestros! ¡Cuán inestimable regalo es Su perfecta justicia! ¡Y cuán brillante la esperanza de perfecta santidad en lo porvenir!

Aun ahora, aunque el pecado habita en nosotros—su poder está quebrado. No tiene dominio. ¡Es una serpiente de espalda quebrada! Estamos en amargo conflicto con él—pero es con un enemigo vencido con quien tenemos que lidiar. Dentro de muy poco—entraremos victoriosos en la ciudad donde «no entrará en ella ninguna cosa impura, ni nadie que cometa abominación o mentira, sino solo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero». Apocalipsis 21:27

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Treasures — It is a broken-backed snake!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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