Por falta de vistas claras y espirituales de la gratuidad de la expiación, del otorgamiento perfectamente incondicional de las bendiciones del perdón y la justificación, muchos se ven impedidos, aun entre los "llamados a ser santos", de entrar plenamente en la libertad y la paz del evangelio. Han sido convencidos de su necesidad de Cristo, han llegado a hambre y sed de perdón y aceptación, tal vez han sido conducidos por una profunda "obra de la ley en el alma" hasta el borde mismo de la tierra que fluye leche y miel; pero mirando más a sí mismos que a Cristo, demorándose en la orilla mientras el río corre tan rico y libre a sus pies, aguardando alguna condición que cumplir, alguna idoneidad que sentir o algún precio que pagar, se quedan atrás respecto de las ricas bendiciones que un acercamiento a Jesús el Salvador de los pecadores traería seguramente a su posesión.
¿Dónde se hallarán vistas más claras y gloriosas de la expiación, su naturaleza, designio y gratuidad, que en los escritos del Antiguo Testamento? Este es el testimonio de la perfecta gratuidad del don: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio vino y leche". ¡Sin dinero y sin precio! Es decir: sin merecimiento, sin idoneidad, sin condición. De modo que el más indigno, el más vil, el más sin recursos, puede venir y beber libremente de los manantiales de salvación. Y si este era el lenguaje de Dios bajo la oscura presentación del evangelio, ¿cuánto más libre será su bienvenida a los pobres pecadores bajo la plena gloria meridiana del evangelio, ahora que Cristo ha venido, la expiación ha sido hecha, la fuente abierta y la invitación proclamada? Considera aquellas palabras: "Y cuando ellos no tenían con qué pagar, él les perdonó a ambos". ¡Dulce expresión! "No tenían con qué pagar": enteramente en bancarrota. Pobres, miserables, sin un céntimo, privados de todo, sin nada que pagar, y sin embargo perdonados francamente; es decir, plena, libre y cordialmente perdonados con todo el corazón de Dios. Así la palabra de Dios se cierra con la proclamación de una salvación de pura gracia: "Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente".
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - October 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.