Destellos desde las ventanas de la vida

El poder de la abnegación

La historia de Alejandro Magno muestra que ningún poder —riqueza, genio, posición o fama— iguala la fuerza transformadora del desinterés y la abnegación hacia los demás.

El poder de la abnegación

Cuando Alejandro Magno asaltaba una de las ciudades de los malios, en la India, tras haber forzado la puerta, se abrió paso al frente de una de sus columnas hasta la ciudadela donde se había replegado la fuerza sitiada. Impaciente porque el trabajo de escalar el muro de la ciudadela no avanzaba tan rápido como deseaba, tomó una escalera, la plantó él mismo y fue el primero en ascender. Al ver al rey solo y en gran peligro, los soldados se precipitaron al rescate de tal manera que las escaleras de asedio se quebraron bajo el exceso de peso, y Alejandro quedó en medio de sus enemigos con solo tres soldados, que habían subido antes de que las escaleras cedieran.

Sin amedrentarse, el gran soldato saltó al interior del muro y se mantuvo como un tigre acorralado, hasta que cayó exhausto por la pérdida de sangre. Uno de sus compañeros había muerto en el acto, pero los otros dos juntaron sus escudos sobre el cuerpo postrado de su rey y, aunque sangraban por muchas heridas, hacían girar ferozmente sus espadas con la otra mano, manteniendo a raya a sus enemigos. Mientras tanto, los macedonios forzaron la entrada y, enfurecidos más allá de todo control ante la supuesta muerte de su rey, borraron literalmente la ciudad de la faz de la tierra.

Vuelve atrás una página de la historia y encontrarás la razón de esta devoción por su líder. Durante la persecución de Darío, tras marchar cuatrocientas millas en once días, cuando apenas sesenta de sus hombres podían seguirle el paso y todos, al parecer, morían de sed, le entregaron a Alejandro un casco lleno de agua. Él se negó a beber una sola gota, porque no había suficiente para todos. Este fue el secreto de la maravillosa influencia del rey sobre sus soldados. No hay poder de la riqueza, ni del genio, ni de la posición, ni de la fama, tan fuerte como el poder de la abnegación.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Destello 113

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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