El evangelio no es cosa débil, sino que viene con poder, Ro 1:16. La ley nos pone delante nuestro miserable estado por el pecado, pero allí nos deja. Descubre nuestra enfermedad, pero no da a conocer la curación. Es la vista de Jesús crucificado, en el evangelio, lo que sana el alma. Intenta disuadir al mundano avaro de su codicia, una onza de oro pesa más que todas las razones. Ofrece detener a un hombre furioso de su ira con argumentos, no tiene paciencia para oírlos. Intenta retener al licencioso, una sonrisa es para él más fuerte que toda razón. Pero ven con el evangelio, y urgelos con la preciosa sangre de Jesucristo, derramada para salvar sus almas del infierno y satisfacer por sus pecados, y este es aquel ruego poderoso que hace a los buenos hombres confesar que sus corazones arden dentro de ellos, y a los malos, aun a un Agripa, decir que están casi persuadidos a ser cristianos, Hch 26:28. Dios se complace en Cristo, y en nosotros en él. Este es el Mesías que fue prometido, por medio del cual todos los que creen en él serán aceptados y salvos.
La verdad y realidad del evangelio también son anunciadas por los profetas y escritores del Antiguo Testamento, que hablaron y escribieron bajo la influencia y según la dirección del Espíritu de Dios. ¡Cuán firme y segura debe ser nuestra fe, que tenemos una palabra tan firme y segura en que apoyarnos! Cuando la luz de la Escritura es arrojada en la mente ciega y el entendimiento oscuro, por el Espíritu Santo de Dios, es como el amanecer que avanza y se difunde por toda el alma, hasta hacer un día perfecto. Como la Escritura es la revelación de la mente y voluntad de Dios, cada hombre debe escudriñarla, para entender el sentido y el significado. El cristiano conoce que aquel libro es la palabra de Dios, en el cual saborea una dulzura, y siente un poder, y ve una gloria, verdaderamente divinos. Y las profecías ya cumplidas en la persona y salvación de Cristo, y en los grandes asuntos de la iglesia y del mundo, forman una prueba irrefutable de la verdad del cristianismo. El Espíritu Santo inspiró a hombres santos a hablar y escribir. Los asistió y dirigió de tal modo al entregar lo que habían recibido de él, que expresaron claramente lo que daban a conocer. De modo que las Escrituras deben ser tenidas por palabras del Espíritu Santo, y toda la llanura y simplicidad, todo el poder y toda la propiedad de las palabras y expresiones, provienen de Dios. Mezcla fe con lo que encuentras en las Escrituras, y estima y reverencia la Biblia como un libro escrito por hombres santos, enseñados por el Espíritu Santo.
Capítulo 2
Los creyentes son advertidos contra los falsos maestros, y se muestra la certeza de su castigo por ejemplos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 2 Peter 1:16-21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.