«Ah, Señor Soberano, Tú has hecho los cielos y la tierra con Tu gran poder y Tu brazo extendido. ¡Nada es demasiado difícil para Ti!» Jeremías 32:17. El poder de Dios es infinito, eterno e inmutable. Con una palabra, hizo existir el universo. Por Su mandato, las estrellas fueron puestas en sus órbitas y a los océanos se les indicó dónde detenerse. No hay fuerza que pueda resistirle, ni propósito Suyo que pueda ser frustrado. Este poder omnipotente no se limita a la inmensidad de la creación: también actúa en la providencia y en la redención. Él sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder, gobierna cada átomo y dirige cada acontecimiento para cumplir Su voluntad soberana. Él quiebra el poder del pecado, despierta corazones muertos y preserva a Su pueblo redimido hasta la gloria.
Y, sin embargo, este poder no es distante ni ajeno. Es cercano, personal y activo en la vida de Sus hijos. «Él da fuerzas al cansado, y aumenta el poder del débil.» Isaías 40:29. Cuando somos aplastados por las pruebas o abrumados por la tentación, Su fuerza nos sostiene. Ninguna debilidad puede agotarle, ninguna carga puede pesar más que Él. Somos polvo, pero Él es el Dios eterno. Nosotros flaqueamos, pero Él nunca falla. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad, para que no nos gloriemos en nosotros mismos, sino en Él solo. Tome aliento todo santo que tiembla: ¡el Dios que sostiene las galaxias te sostiene a ti! Confía en Su mano poderosa, descansa en Su fuerza infalible y haz eco del cántico del salmista: «¡Grande es nuestro Señor y poderoso en Su fuerza; Su entendimiento no tiene límite!» Salmo 147:5.
«Dios Todopoderoso, Tú eres fuerte y soberano. Confieso mi fragilidad y dependo de Tu fuerza. Obra a través de mi debilidad para glorificarte. Sosténme con Tu poder y hazme descansar en la grandeza de quien Tú eres. Amén.»
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink et al.
Título original: The Attributes of God — The Power of God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.