Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El poder que Dios ha confiado a nuestras manos

Toda autoridad humana es delegada por Dios, y habremos de rendir cuentas por su uso. Hallamos consuelo al saber que el Padre guarda a cada uno de sus hijos con soberano cuidado.

La autoridad es uno de los talentos que se nos han confiado. Los hombres hablan con mucha jactancia de su poder, olvidando que el que ejercen es un poder delegado, que deben emplearlo para Dios y que tendrán que darle cuenta de su uso. El poder de ningún hombre le pertenece a sí mismo para hacer con él lo que le plazca; le ha sido dado por Dios, fuente de todo poder. Esto es cierto respecto a la autoridad de los padres y los maestros, al poder que poseen los magistrados civiles y a todo poder sin excepción.

Los hombres se afanan por obtener cargos en la ciudad o en la nación; y no siempre se dan cuenta de la responsabilidad que se adjunta a tales posiciones. El poder pertenece a Dios, y debe usarse para Dios, pues su mal uso acarreará severo castigo. Es un talento que se nos ha dado y del que habremos de rendir cuentas, y no hay traición peor que la malversación en el ejercicio del poder. Esto es cierto desde el poder del niño en el patio de juego hasta el poder del presidente de la nación, o del rey sobre su trono. «Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de lo alto».

Hay un pensamiento reconfortante sugerido por las palabras de esta frase: «No tendrías ningún poder contra mí». Cristo en este mundo estuvo bajo la protección de su Padre, y nadie en la tierra pudo levantar la mano contra Él sino por divina permisión. Lo que fue verdad de Él, el Hijo de Dios, es verdad de cada uno de los hijos de Dios en toda su vida terrenal. Cada creyente, el más humilde, el más débil, es guardado en este mundo como la niña del ojo de Dios. Nadie puede tocar a uno de los pequeñitos de Dios, excepto por divina permisión. Esto muestra cuán seguros estamos, en medio de todos los peligros y enemistades del mundo, mientras nos confiamos al cuidado de nuestro Padre.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Power Belongs to God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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