¿Qué es lo que hace que el joven se entregue, como misionero, a la causa de Dios, que deje a padre y madre, y vaya a tierras lejanas? Es una cosa de poder lo que lo hace; es el evangelio. ¿Qué es lo que constriñe al ministro en tierras distantes, en medio del cólera, a subir aquella escalera crujiente y a estar junto al lecho de alguna criatura moribunda que padece esa enfermedad trágica? Tiene que ser una cosa de poder lo que lo lleva a arriesgar su vida; es el amor de la cruz de Cristo lo que lo impulsa a hacerlo. ¿Qué es lo que capacita a un hombre para levantarse ante una multitud de sus semejantes, tal vez sin preparación alguna, pero decidido a no hablar sino de Cristo, y de este crucificado? ¿Qué es lo que le permite clamar, como el caballo de guerra de Job en la batalla, ¡Sí!, y con un poder aún más glorioso? Es una cosa de poder lo que lo hace: es Cristo crucificado.
¿Qué anima a aquella mujer tímida a bajar por aquel camino oscuro alguna tarde lluviosa, para ir a sentarse junto a la víctima de una fiebre contagiosa? ¿Qué la fortalece para atravesar aquella cueva de ladrones y pasar junto a los depravados y pervertidos? ¿Qué la influye para entrar en aquella casa de muerte, y allí sentarse y susurrar palabras de consuelo? ¿El oro la hace hacerlo? Ellos son demasiado pobres para darle oro. ¿La fama la hace hacerlo? Ella nunca será conocida ni escrita entre las mujeres poderosas de esta tierra. ¿Qué la hace hacerlo? ¿Qué la impulsa a ello? Es el poder, la cosa de poder; es la cruz de Cristo: ella la ama, y por eso dice:
Aunque todo el reino de la naturaleza fuera mío,
como ofrenda sería demasiado pequeño;
amor tan asombroso, tan divino,
¡exige mi alma, mi vida, mi todo!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — The Compelling Power of the Cross
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.