Flores de un jardín puritano

El precio infinito de la sangre de Cristo

Spurgeon muestra cómo la muerte de Cristo, por la excelencia infinita de su persona, fue un pago suficiente y pleno por el pecado de su pueblo escogido.

"Mediante la excelencia de su persona, Cristo pagó la misma deuda que aquella que debía su pueblo escogido. Pero lo hizo en un tiempo más breve. Un pago en oro es la misma suma que un pago en cobre; solo que, por el extraordinario valor del oro, ocupa menos espacio que el cobre."

Así vemos con claridad cómo la única muerte de Jesús fue un sustituto adecuado y pleno del eterno padecimiento de muchos. ¡Cuán preciosa aparece a esa luz! ¡Somos redimidos con un precio inconcebible! El oro y la plata son cosas corruptibles en comparación con él.

¡Cuánto debiéramos estimar la adorable persona de nuestro Señor! ¡Qué altos pensamientos debiéramos tener de Él, viendo que es "por el sacrificio de sí mismo" que Él purificó nuestros pecados! Su propia excelencia intrínseca fue el valor esencial del gran precio que Él pagó. Si hubiera sido una persona menos ilustre, sus sufrimientos habrían sido insuficientes. ¡Preciosa sangre! Sí, ¡precioso Señor Jesús, de cuya preciosidad la obra consumada deriva su infinita eficacia!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Payment in gold instead of copper!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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