La gloria de lo cotidiano

El predicador favorito de Martín Lutero

Un pequeño petirrojo que canta y duerme sin ansiedad por el mañana enseña a Lutero, y a nosotros, a confiar en el cuidado del Padre celestial.

"Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?" Mateo 6:25-26

Martín Lutero, refiriéndose al pecado de la preocupación, dice: "Tengo un predicador al que amo más que a cualquier otro en la tierra; es mi pequeño petirrojo domesticado, que me predica diariamente. Pongo algunas migajas en el alféizar de mi ventana, especialmente por la noche. Él salta al alféizar cuando quiere su provisión, y toma cuanto desea para satisfacer su necesidad. Desde allí siempre salta a un arbolito cercano, alza su voz hacia Dios y canta su cántico de alabanza y gratitud, luego esconde su cabecita bajo el ala, se queda profundamente dormido y deja que el mañana cuide de sí mismo. ¡Es el mejor predicador que tengo en la tierra!"

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Martin Luther's favorite preacher

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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