El año devocional de Miller

El preso que abrió su puerta a todos los necesitados

Aun encadenado, Pablo recibía a cuantos se acercaban con sus cargas y les ofrecía a Cristo como único consuelo. Sus días de prisión fueron de los más fructíferos de su ministerio.

Esta es la última mirada que el libro de los Hechos nos da del apóstol Pablo. Aparece como prisionero, aunque con la casa abierta, recibiendo a todos los que venían a él. Sin duda muchos llegaban con sus preguntas, sus cargas y sus tristezas. Los hombres de espíritu manso y de simpatías profundas y amplias llegan a ser una bendición para muchísimas personas en el mundo. Los corazones hambrientos, o aquellos que viven bajo la sombra del dolor o del pecado, se vuelven a ellos con anhelo, como los animales sedientos se acercan a los manantiales de agua. Esa era la clase de hombre que era Pablo, y muchos acudían a él con sus necesidades. Él tenía algo que ellos no poseían. Los escuchaba con paciencia y se compadecía de ellos con ternura.

Notemos también la clase de ayuda que daba a los que se acercaban. Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo. Saciaba su hambre con el pan del cielo. Les señalaba la única fuente de consuelo. Les presentaba a Cristo como el único que podía ayudarlos y bendecirlos. Nosotros no tenemos nada en nosotros mismos para ofrecer a quienes vienen buscando ayuda o consuelo; solo podemos señalarles al Salvador. Estos días de prisión de Pablo fueron de los más fecundos de todo su ministerio. Del mismo modo, podemos hacer que nuestros días de encierro sean llenos de bien para el mundo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - December 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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