Amarte es mi honor. Que pueda amarte es mi privilegio. Y en la medida en que te amo, así soy feliz. ¡Cómo es, pues, que este deber divino de amarte encuentra tanta oposición! El infierno y la tierra me mandan que te odie; los pecadores no me dejan declarar mi amor por ti; la corrupción dentro, los cuidados y los afanes sin, frenan mi amor; la incredulidad enfría mi amor, «pues la fe obra por el amor», y el amor guarda proporción con la fe. El temor inmoderado y el amor de cualquier cosa además de ti son un peso para mi amor; y las aprehensiones imperfectas de tu ser glorioso matan mi amor hacia ti. ¡En qué estado tan melancólico me hallo! Es muerte el vivir y no amar; ¡y, con todo, vivo y no puedo amarte! Puedo amar a mi amigo y odiar a mi enemigo; pero no puedo amar a mi Dios ni odiar mi propia enemistad. Puedo amar lo que hallo bello en la criatura con amor más de lo debido; ¿por qué, pues, no amar la Rosa del cielo, el escogido entre diez mil, que es totalmente amable y cuyo amor es, como él mismo, inmutable?
¿Qué hace tan glorioso, tan deseable al estado eterno triunfante, sino que su amor es perfecto sin temor, sus adoraciones sin distracciones, sus concepciones luminosas sin malentendidos, su alabanza sin interrupción, su conocimiento claro sin confusión, su visión perfecta, sus miradas fijas; y toda su alma fortalecida en Dios, colmada de Dios y derramándose sobre Dios?
Amandote, comienzo la dicha de la eternidad y anticipo la bienaventuranza celestial. Te amaré por ti mismo, y a tus santos por tu causa, por tu imagen que resplandece en ellos. Odiaré mi enemistad contra ti y me doleré de no poder amarte como tú mereces; y esperaré aquel día en que te amaré como deseo, ¡porque te veré y gozaré de ti tal como eres!
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: On loving God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.