Mañana y noche

El propósito divino en la aflicción

El Padre celestial envía pruebas para probar nuestra fe; la verdadera fe se aferra al Señor aun cuando su rostro se oculta, y la aflicción realza el gozo venidero.

Nuestro Padre celestial nos envía frecuentes problemas para probar nuestra fe. Si nuestra fe vale algo, resistirá la prueba. El dorado teme el fuego, pero el oro no. La joya falsa teme ser tocada por el diamante, pero la verdadera joya no teme prueba alguna.

Es fe falsa la que solo confía en Dios cuando los amigos son fieles, el cuerpo está sano y los negocios prósperos. Únicamente es fe verdadera la que se aferra al Señor cuando los amigos se han ido, cuando el cuerpo enferma, cuando el ánimo decae y la luz del rostro de nuestro Padre está oculta. Una fe que pueda decir, en la más cruel angustia: "Aunque me matare, en Él esperaré", es fe nacida del cielo.

El Señor aflige a sus siervos para glorificarse, pues es grandemente glorificado en las gracias de su pueblo, que son obra de sus propias manos. "Nos gloriamos en nuestras aflicciones, porque sabemos que la aflicción produce perseverancia; la perseverancia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza." El Señor es honrado por estas virtudes crecientes.

Nunca conoceríamos la música del arpa si las cuerdas quedaran intactas. Nunca gozaríamos del jugo de la uva si no fuera pisada en el lagar. Nunca descubriríamos el dulce perfume del cinamomo si no fuera prensado y batido. Nunca sentiríamos el calor del fuego si los carbones no se consumieran del todo. La sabiduría y el poder del gran Artífice se revelan por las pruebas que sus vasos de misericordia son permitidos atravesar.

Las aflicciones presentes tienden también a realzar el gozo venidero. Ha de haber sombras oscuras en el cuadro para que resalte la belleza de las luces. ¿Podríamos ser tan sumamente bienaventurados en el cielo si no hubiéramos conocido la maldición del pecado y el dolor de la tierra? ¿No será más dulce la paz después del conflicto? ¿No será más bienvenida la quietud después del trabajo? ¿No será acrecentada la bienaventuranza de los glorificados por el recuerdo de los padecimientos pasados?

Hay muchas otras respuestas consoladoras a la pregunta con que abrimos nuestra breve meditación; meditemos en ella todo el día.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 7 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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