Porciones diarias

El refugio del alma que huye al Cordero

Quien un día temió la ira y no halló refugio en sí, huyó a Jesús y halló paz, sabe lo que es asirse de la esperanza. Rastrea en tu alma esas dos señales de vida divina: el temor que huyó y la fe que abrazó al Cordero.

Si hubo alguna vez en tu experiencia una temporada jamás olvidable de alarma, de temor, de terror, de culpa, de aprensión; y entonces, cuando apenas sabías qué hacer, pensar o decir, se te abrió una vista de un refugio en la Persona y obra, sangre y justicia del Señor el Cordero; si como empujado o atraído huiste a él, fuiste recibido con bondad y hallaste seguro refugio contra la culpa, la duda y el temor, entonces sin duda sabes lo que es haber huido a refugiarse para asirte de la esperanza puesta delante de ti. Solo estos son herederos de la promesa; y por eso cuán importante es haber tenido alguna experiencia personal de estas cosas.

¿Cómo hemos de saber si poseemos la vida de Dios en el alma, la gracia de Dios en el corazón, sin que haya habido tal huida y tal asimiento? Mira, pues, si puedes trazar estas dos cosas en tu pecho. Primero, si hubo alguna temporada en que temiste y te estremeciste ante la ira venidera y fuiste compelido a huir a refugio de ella. Pero, segundo, no hallando refugio en ti mismo, y viendo que toda tu propia justicia era lecho demasiado corto y cobertor demasiado estrecho, huiste a Jesús como tu única esperanza; y como hubo una dulce apertura al ojo de tu fe de un refugio provisto en el Señor el Cordero, fuiste capacitado para asirte de él en sus caracteres del pacto y benditas relaciones, y hallaste en él descanso y paz.

Si, pues, puedes hallar estas dos características de vida divina en tu alma, eres uno de los personajes de los que habla nuestro texto; has huido a refugiarte para asirte de la esperanza puesta delante de ti en el evangelio eterno.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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