El joven tuvo, en aquella tierra lejana, una visión de su antiguo hogar. Mientras permanecía allí pensando en su deshonor y en su ruina, una imagen se presentó ante él que lo llenó de una profunda nostalgia. La visión le devolvió el viejo hogar en toda su hermosura y bendición. Allí abundaba todo, mientras que aquí, en tierra lejana, el hijo antes tan feliz y favorecido se consumía de hambre.
Fue un momento bendito para aquel pródigo envilecido. Fue el mensaje de Dios hacia él, invitándolo a regresar a casa.
Cuando un niño es arrebatado de un hogar amable y tierno, puede vivir entre gitanos errantes o entre indios salvajes hasta la vejez; pero siempre quedan fragmentos rotos de dulces recuerdos que penden sobre el alma como nubes que se arrastran por el cielo: recuerdos tenues y sombríos de algo muy hermoso, muy puro, reminiscencias de aquel pasado perdido y olvidado hace tiempo, cuando el niño descansaba en los brazos de su madre, rodeado de hermosura y ternura.
Así también, hay algo en el corazón de cada uno que se ha apartado de Dios que flota siempre a su alrededor, aun en medio de los excesos del pecado: una visión hermosa y como de ensueño, quizá tenue y lejana, pero tan espléndida como los ropajes del atardecer. Es el recuerdo de la inocencia perdida, del amor del Padre, la visión de una hermosura celestial, que es posible de restaurar aun para el peor y más envilecido.
Cuando el pródigo llegó a casa, encontró su visión hecha realidad. Su padre lo estaba esperando; lo había estado esperando desde hacía mucho tiempo. Es una imagen del amoroso recibimiento que el Padre celestial ofrece a cada uno de sus hijos perdidos que regresan al hogar. Así recibe Él aun al peor, cuando vuelve con arrepentimiento. Nuestros sueños más dulces del amor de Dios resultan mil veces demasiado pobres y tenues comparados con la realidad. Desde muy lejos Dios ve al pródigo que regresa y corre a su encuentro. ¡No importa cuán lejos hayamos vagado, siempre nos espera una bienvenida en casa!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Prodigal's Return
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.