Pensamientos vespertinos

El regreso del hijo que dejó su primer amor

El recuerdo del primer amor a Cristo consuela al alma; aunque el fervor declina, el amor del Padre permanece inmutable y abre el camino para volver a Él.

Llamemos a la memoria, lector cristiano, el momento y las circunstancias de nuestros primeros desposorios con Jesús. Si alguna vez hubo un periodo dichoso en tu vida, un rincón de verdor en el recuerdo del pasado sobre el que el sol detiene siempre su luz, ¿no fue aquel en que tu corazón se expandió por primera vez con el amor de Jesús? Puede que hayas recorrido desde entonces muchos senderos espinosos, que hayas atravesado tormentas y profundas aflicciones; pero la hora de tu «primer amor» nunca la has olvidado, ni nunca podrás olvidarla. Fue la hora en que se quebraron las cadenas de tu esclavitud, en que tu alma cautiva saltó a la libertad de los hijos de Dios, en que la luz descubrió tu tiniebla y esa tiniebla se desvaneció ante su resplandor creciente, en que la fe se aferró a Jesús y trajeron al alma la bienaventurada certeza: «Yo soy de mi amado, y mi amado es mío».

Es una verdad humillante que la gracia del amor en un hijo de Dios puede decaer grandemente. No hablamos de la destrucción del principio, sino del declive de su vigor. La fe, el amor y la esperanza pueden menguar en su ardor, mas nunca pueden apagarse del todo; negarlo sería negar su origen divino y la fidelidad de Dios. No se pierde un grano del trigo verdadero en la criba, ni una partícula del oro puro en el refinamiento. Recuerda que, aunque tu amor se ha enfriado, el amor de tu Dios y Padre hacia ti no ha sufrido mengua alguna; ni la sombra de un cambio ha conocido. ¡Qué estímulo para volver a Él! Ni por un instante Dios te ha vuelto la espalda, aunque tú se la has vuelto incontables veces. Su rostro ha estado siempre vuelta hacia ti, y habría resplandecido con toda su fuerza derretidora de no ser por las nubes que tu propia rebeldía y pecado han levantado. Vuelve sobre tus pasos y regresa a Dios. Aunque has sido un pobre vagabundo y has dejado tu primer amor, todavía Dios es gracioso y pronto para perdonar; te recibirá de nuevo por amor a Jesús, su Hijo amado, en quien tiene complacencia.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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