A los gentiles no debía llevárseles el evangelio hasta que los judíos lo hubieran rechazado. Esta restricción sobre los apóstoles era válida solamente en su primera misión. Dondequiera que fueran, debían proclamar: El reino de los cielos se ha acercado. Predicaban, para establecer la fe; el reino, para animar la esperanza; de los cielos, para inspirar el amor de las cosas celestiales y el desprecio de las terrenales; lo cual está cerca, para que los hombres se preparen sin demora. Cristo les dio poder para obrar milagros con el fin de confirmar su doctrina. Esto ya no es necesario ahora que el reino de Dios ha venido. Mostraba que la intención de la doctrina que predicaban era sanar a las almas enfermas y resucitar a los que estaban muertos en el pecado.
Al proclamar el evangelio de la gracia gratuita para la sanidad y salvación de las almas de los hombres, debemos, ante todo, evitar la apariencia del espíritu de un mercenario. Se les da instrucciones sobre qué hacer en pueblos y ciudades extraños. El siervo de Cristo es el embajador de paz hacia cualquier lugar al que sea enviado. Su mensaje llega aun a los más viles pecadores, pero le corresponde hallar a las mejores personas de cada lugar. Nos corresponde orar de corazón por todos y conducirnos con cortesía hacia todos.
Se les instruye cómo actuar respecto a quienes los rechazaran. Debe declararse todo el consejo de Dios, y a quienes no quieran atender el mensaje de gracia debe mostrárseles que su estado es peligroso. Esto debería ser considerado seriamente por todos los que oyen el evangelio, no sea que sus privilegios solo sirvan para aumentar su condenación.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 10:5-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.