Flores de un jardín puritano

El relojero que repara nuestra vida

Así como el hacedor de un reloj puede repararlo, Dios es el único capaz de restaurar con provecho el cuerpo y el alma.

«Aquel que hace un reloj, puede repararlo cuando está roto y descompuesto.»

Así también, es cierto que el mejor médico para el cuerpo es el Hacedor del organismo humano. Esto se olvida demasiado, y la fe se deposita en los hombres y en las medicinas, mientras el gran Señor queda olvidado. No querríamos que los hombres rehúsen la ayuda de las medicinas y la cirugía, pero con todo, consideramos una especie de idolatría confiar en estas y no acudir al Señor mismo. Es insensato descuidar los medios, pero no seas tan completamente necio como para dejar fuera de tu mente la Causa Primera y verdadero Autor de todo bien. Lo mejor es confiar en el Señor y usar también la medicina. Pero de los dos males, fe en Dios sin uso de medios, o uso de medios sin fe en Dios, ciertamente deberíamos preferir el primero.

En cuanto al alma, nadie puede hacer nada de provecho para ponerla en orden, excepto el Creador mismo. Todos los intentos meramente humanos de reparar la naturaleza espiritual son una especie de remiendo que daña más de lo que beneficia. El Señor puede poner el muelle real, la rueda de equilibrio, la palanca y las manecillas en buen funcionamiento. Él puede limpiar, reparar y regular, y lo que Él hace, lo hace con provecho.

Hemos sabido de un niño que lavó un reloj hasta arruinarlo, y así puede uno lavar a otro hasta hacer de él un hipócrita.

Un joven ingenioso reparó un reloj de modo que jamás volvió a funcionar. Así también, los supersticiosos pueden impresionar a los hombres con fantasías necias hasta que pierden toda capacidad para la verdadera religión. El mismo Dios debe poner su mano en la obra, o será un completo fracaso.

Señor, con todas mis imperfecciones e irregularidades, me alegra saber que estoy en tus manos y que tú me pondrás en orden. Ningún caso te ha resistido jamás; tampoco el mío. Tú me harás aún perfecto en toda buena obra para hacer tu voluntad.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: The Watchmaker!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura