La paz y el reposo no pertenecen a los no regenerados; son posesión peculiar del pueblo del Señor, y solo de ellos. El Dios de paz da paz perfecta a aquellos cuyo corazón está firme en Él. Cuando el hombre aún no había caído, su Dios le dio los floridos cenadores del Edén como sus moradas seguras; ¡ay, cuán pronto el pecado marchitó la hermosa morada de la inocencia. En el día de la ira universal, cuando el diluvio arrastró a una raza culpable, la familia escogida fue guardada en silencio en el reposo del arca, que los llevó del viejo mundo condenado a la nueva tierra del arcoíris y del pacto, tipificando así a Jesús, el arca de nuestra salvación. Israel reposó seguro bajo sus moradas rociadas con sangre en Egipto, cuando el ángel destructor hirió a los primogénitos. Y en el desierto, la sombra de la columna de nube y la roca que fluía dieron a los cansados peregrinos dulce reposo.
A esta hora descansamos en las promesas de nuestro Dios fiel, sabiendo que sus palabras están llenas de verdad y poder. Descansamos en las doctrinas de su Palabra, que son consuelo mismo. Descansamos en el pacto de su gracia, que es un puerto de deleite. Más favorecidos somos que David en Adulam, o Jonás bajo su calabaza, pues nadie puede invadir ni destruir nuestro refugio. La persona de Jesús es el reposo tranquilo de su pueblo, y cuando nos acercamos a Él en el partimiento del pan, en el oír la Palabra, en el escudriñar las Escrituras, en la oración o en la alabanza, descubrimos que toda forma de acercamiento a Él es el retorno de la paz a nuestro espíritu.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 9 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.