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El riesgo de esconder el talento que Dios nos ha confiado

Nuestra humildad nos engaña cuando nos lleva a rehuir el deber. La excusa de nuestra insuficiencia se parece peligrosamente a la del siervo que enterró su único talento por miedo.

"Entonces llegó el que había recibido un talento, y dijo: 'Señor, sabía que eres un hombre duro, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido semilla. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento en la tierra. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' Su amo le respondió: '¡Siervo malo y perezoso!'" Mateo 25:24-26.

Nuestra humildad nos sirve de manera falsa cuando nos induce a rehuir cualquier deber. El pretexto de nuestra falta de aptitud o de capacidad es completamente insuficiente para disculparnos. Se parece demasiado alarmantemente al que ofreció el hombre de un solo talento en la parábola, cuyo don era tan pequeño que parecía no tener sentido intentar emplearlo. La luz escalofriante que el final de su historia proyecta sobre nosotros debería despertarnos para leer el significado de la responsabilidad personal y apresurarnos a emplear cada fragmento de don que Dios nos ha concedido.

"¡Echad fuera a este siervo inútil, a las tinieblas, donde habrá llanto y crujir de dientes!" Mateo 25:26, 30.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The one-talented man

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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