La mente espiritual percibirá enseguida que nuestro propósito ha sido colocar el carácter de Dios, el «Señor Dios, misericordioso y gracioso», en su propia luz. Acaso esta verdad aparezca ante el lector como un planeta recién descubierto en el firmamento de la revelación: una verdad nueva que ofrece a sus ojos una visión más amable del carácter paternal y gracioso de Dios. En los primeros anhelos de tu alma recién vivificada, buscaste y hallaste el modesto arroyo de gracia que brotaba de algún rincón sombreado de tu sendero solitario, y «probaste que el Señor es benigno». Pero, sediento de tragos mayores, seguiste el arroyo hasta el torrente, y bebiste más hondo de su plenitud; luego, transportado de gozo al hallar que «toda la plenitud habita en Jesús», te sumergiste en él. Y allí has descansado, olvidando que aquel río era sólo la introducción a un océano, y que ese océano no era otra cosa que el corazón del Padre, infinita y eternamente lleno de gracia.
«¡Cómo!», exclama algún creyente probado, «¿el corazón de Jesús es un trasunto del corazón de Dios? ¿Es el Padre tan lleno de perdón, de amor, de misericordia, de compasión y de ternura como el Hijo? ¡Cuán distinto de cuanto concebí! Pensaba en Dios y me turbaba; sus terrores me espantaban; sus tratos conmigo han sido severos. ¡Qué! ¿Es este Dios todo cuanto se representa que es? ¿Es mi Dios, mi Padre amoroso y reconciliado?» Sí, aun así: «Al Padre agradó que en él habitase toda la plenitud».
¿Quién puede contemplar la obra de Jesús y no convencerse de lo costosa y preciosa que es esta gracia? ¡Oh gracia preciosa, que abrió una fuente que limpia toda mancha, que proveyó un manto que cubre toda falta, que «reina por la justicia para vida eterna» en el alma que ha renovado! Lector, ¿has sentido el poder y probado la dulzura de esta gracia? Entonces sabrás que ninguna imaginación concibe su hermosura ni ninguna palabra expresa su preciosidad. ¡Oh, sí! Hay más de Dios y del cielo en una sola gota de esta gracia que en diez mil mundos como este. Señor, dame tu gracia: ella es toda mi salvación y todo mi deseo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - April 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.