Porciones diarias

El rocío de la verdad que engendra amor salvador

Recibir la verdad en la mente no salva, pero recibir el amor de la verdad por la dulzura del evangelio sí, pues ese poder atrae al alma y la separa del mal para unirse al Señor.

A veces el Señor, sin aplicar su palabra con gran y señalado poder al corazón, hace que su verdad caiga con cierta dulzura en el alma. Esto es como lluvia o rocío, según su propia declaración: Mi enseñanza distilará como la lluvia; mi palabra destilará como el rocío. El caer, pues, de su enseñanza como lluvia y el destilar de su palabra grata como rocío encienden en el alma el amor de la verdad, y donde esto se siente hay salvación, pues leemos de los que perecen que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

Hay una recepción de la verdad y una recepción del amor de la verdad. Estas dos cosas difieren mucho. Recibir la verdad no salva necesariamente, pues muchos la reciben que jamás reciben el amor de la verdad. Miles de profesos reciben la verdad en su entendimiento y adoptan el plan de salvación como credo, pero ni son salvos ni santificados por ello. Mas recibir el amor de la verdad, porque la verdad tal como es en Jesús se vuelve dulce y preciosa al alma, es recibir la salvación misma. Es así como el evangelio se hace poder de Dios para salvación; y por ello el apóstol, hablando de la predicación de la cruz, dice que es necedad para los que perecen, pero para los que nos salvamos es poder de Dios. Ahora bien, es imposible que ese poder sea sentido sin que ejerza un efecto de atracción sobre el alma, por el cual sale de todo lo malo y se une al Señor con propósito de corazón.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 7

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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